Agustín Pantoja, el icono perdido

Entre tanto Pantoja pocas veces se habla de la carrera de Agustín, así que es hora de repasar lo que nos dejó el pequeño de uno de los clanes más mediáticos de la escena musical española. Él tiene carrerón, de fondo. ¿Conocemos realmente al intérprete de “Amores normales”?

A Agustín le tocó aparecer cuando la copla no pasaba por su mejor momento, la llamada “canción ligera” era terreno controlado por unos pocos nombres. Nuevos grupos de pop y una renovada hornada de cantautores empezaban a copar la industria, pero aquella generación de artistas que había dado sus primeros pasos a mediados de los ochenta seguía manteniendo buenos niveles de aceptación entre un público que siempre agradecía su presencia en los radiofórmulas

Isabel y Chiquetete  ya estaban más que encumbrados, Sylvia buscaba su hueco y Agustín seguía contando con el hándicap del apellido, pero siempre tuvo muchos puntos a su favor, especialmente una marcada personalidad, elegante, una apariencia extremadamente cuidada y un repertorio estratégicamente bien elegido.

Aunque siempre contó con los consejos de su hermana y un buen equipo de trabajo detrás, la promoción se hacía prácticamente sola. Isabel medía sus pasos sobre la carrera de Agustín. Él mismo contaba que en casa ponían en común sus vivencias y experiencias por el mero hecho de compartir profesión, pero nada más.

Lo más inteligente y gratificante es que todo te cueste lo que tenga que costarte, lo mejor de la vida son los retos. Sé quien soy, un trabajador de la música con mucha constancia, nunca me he bajado los pantalones, salvo cuando yo he querido. Siempre he preferido tener menos, pero puedo presumir de que lo poco que he tenido lo he conseguido por méritos propios”, contaba en una entrevista radiofónica en 1997 durante la promoción de su último disco hasta la fecha, “Mira como es”.

Con menor o mayor acierto, dosificaba su presencia y sus ausencias, llegando a vivir fuera de España durante largas temporadas para formarse, tomar aire y alimentarse de nuevas perspectivas. Sin embargo, el cantante no dejaba de ser un artista poco convencional, no se prodigaba demasiado en actos sociales, salvo en contadas ocasiones.

Se describía como un tipo feliz, un niño que creció en la calle, sin ordenador, jugando con sus amigos mientras escuchaba el grito de su madre reclamándole desde la ventana de casa.

 

Con la década de los 2000 llega el retiro, quizá por demasiada lucha sin los resultados esperados o por cierto desencanto con la industria y todo lo que rodea al mundo discográfico. Los compromisos familiares y la atención que en estos últimos tiempos ha requerido su hermana Isabel han alejado al cantante de los escenarios privándonos de una de las voces más personales de la música popular española. Entre sus planes más inmediatos no figura una vuelta como cantante. Echando la vista atrás, y analizando cómo ha evolucionado nuestra música. Agustín Pantoja puede sentirse orgulloso de su trabajo. Él nunca necesitó del ruido excesivo, ni abarrotar estadios de fútbol para contar con una nutrida legión de fans que siguieron sus pasos con verdadero fervor.

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