La vuelta de Olé-Olé: Vicky, Marta, Sonia

La nostalgia es cíclica y cada cierto tiempo somos testigos de reapariciones musicales inesperadas. Una efeméride, largos periodos de inactividad o la insistencia de un fan pueden ser el motor de arranque para uno de estos “reencuentros”

Hace unas semanas el programa “Qué tiempo tan feliz” reunió por primera vez a casi todos los componentes de uno de mis grupos favoritos, Olé-Olé. La expectación por ver juntas a sus dos primeras cantantes, Vicky Larraz y Marta Sánchez, era máxima,  pero no sé si para el gran público o solo para aquellos seguidores que todavía guardamos un bonito recuerdo del grupo. Tal y como está la música en televisión (ausente salvo en los tostones de Radio-3 y esos minutos musicales que parecen más destinados a generar derechos de autor para las cadenas que repercusión al trabajo de los artistas) que un programa así te regale cinco actuaciones en plató y un exhaustivo repaso a tu trayectoria es, sin duda, un regalazo que no había que dejar escapar.
Olé-Olé (creo que es así como debe escribirse aunque he visto todo tipo de variaciones en 33 años) era aquel grupo que CBS se inventó para complementar el “fenómeno Mecano”.

El productor argentino Jorge Álvarez era el padrino de la criatura. Allí se hacía y deshacía lo que este señor decía, que para eso era uno de los gurús de la multinacional y, al parecer, todo lo que tocaba lo convertía en oro, y así lo han hecho saber las diferentes solistas en todo tipo de declaraciones a lo largo del tiempo

Nacho Cano les regaló “No controles”, su primer gran éxito. El resto de aquel primer disco tenía tantos números inolvidables como canciones sin sentido que se salvaban con una vanguardista producción y la poderosa voz de Vicky. “Dame” y “Conspiración” fueron números uno indiscutibles que supieron afianzar al grupo entre las preferencias del respetable. La historia continuó con “Voy a mil”, el segundo disco, que más que un trabajo de confirmación llegó como una segunda entrega más colorista del álbum debut. Vicky se posicionó como alma del grupo en las televisiones, su carisma, su hiperactividad escénica, sus movimientos espasmódicos eran el mejor reclamo de una banda que todavía tenía imagen de grupo.
CBS quería a Vicky como solista, confiaba mucho en sus posibilidades como cantante. Era la niña bonita del momento, grabó alguna canción para el “Un, dos, tres”, sustituyó a Ana Torroja a última hora en “Te quiero, amor” de Miguel Bosé… La Larraz era mucha Larraz y, además, tenía inquietudes como compositora. Steve Taylor, afamado productor y pareja sentimental de la cantante en aquel entonces, fue el responsable del despegue sin gas de Vicky como solista. El primer intento no funcionó como se esperaba y tuvo que llegar “Bravo, Samurai” y la OTI del 87 para que Vicky viviera su gran momento. En el 89 publicó un tercer disco, una super producción que, a pesar de la intensa promoción, no terminó de cuajar. CBS y Vicky rompieron relaciones. La cantante había probado como presentadora y le estaba gustando. La música pasó a un segundo plano en sus preferencias profesionales.
Olé-Olé buscó nueva chica, Marta Sánchez. Decían que cantaba en otro grupo y que les había fascinado su voz. Primero recatada, luego escotada (al parecer por idea de Chicho Ibáñez Serrador) Marta se convirtió en la nueva imagen de la banda con una excelente capacidad vocal y unas armas de seducción que los responsables del grupo explotaron hasta la saciedad. A la Sánchez la involucraron en absurdas guerras mediáticas con Sabrina, Samantha, Danuta…y cualquier señora con single en la radio y una importante talla de sujetador. El grupo evolucionaba en sus discos, hacía mejores canciones, pero la imagen de Marta pesaba demasiado. Fueron 7 años de máxima popularidad, de cientos de miles de discos vendidos, de interminables giras y de omnipresencia en los medios. Después de grabar “1990” (su mejor disco según me dijo Juan Tarodo, el desaparecido batería del grupo) Marta también se cansó de tener voz pero no voto en las decisiones que se tomaban respecto al rumbo que debía tomar Olé-Olé, y se marchó. Y triunfó. Marta es, a día de hoy, una de las grandes cantantes españolas con una versatilidad más que demostrada.

Siempre pensé que a Marta Sánchez su carrera le importaba lo mismo que su peinado, nunca tuvo fama de simpática pero quien la conoce dice que es buena tía, muy generosa y profesional

 

Durante este periodo, los fans de Olé-Olé ya no eran fans de Olé-Olé, lo eran de Marta y pocos recordaban la etapa Larraz. Las desavenencias entre las dos cantantes que habían pasado por el grupo no eran tales, solo cruce de declaraciones que no eran más que una forma de buscar el titular. Sus carreras llevaron caminos bien distintos, el éxito sonrió a una pero no tanto a otra. Vicky permanecía alejada de la escena pero entraba al trapo enseguida, y Marta contestaba sin filtros desde su posición de estrella nacional. Las revistas de la época y los fans divididos entre ambas solistas encendían el fuego. Nada grave y nada nuevo, puro folclore.

“Bravo Samurai” siempre será uno de nuestros himnos
Hispavox, la casa discográfica del grupo en este segundo ciclo, tenía más ganas de Olé-Olé. Los grupos con chica seguían funcionando y los componentes del grupo eran músicos profesionales con ganas de demostrar que podían funcionar con otra cantante, querían ser una banda, sin estar sometidos a la imagen de una sola persona. En ese momento llegó Sonia Santana, otra desconocida, que se presentó a los medios con cierto halo de misterio mediante el casting que convocó una revista musical y que no desveló su cara hasta el último momento.
Ha pasado el tiempo y Vicky reaparece vestida como en 1987, quizás pensando que todo es ahora como entonces, que el público recuerda su etapa como si hubiera sido ayer, que todo el mundo conoce sus trabajos en solitario. La Larraz es peleona de raza, lleva mucho tiempo dispuesta a revivir aquel corto periodo de éxito, pero el poso del grupo en el pop español de los 80 se merece algo más que un dueto con Yurena.

Marta sigue siendo la misma, coqueta, fría en la distancia corta. No tiene nada que perder, pero podría ser mucho más de lo que es

Desde su llegada al grupo, Sonia sorprendió por ser rara, distinta. Hacía su trabajo, cantaba perfectamente, como una veterana, interpretaba el repertorio antiguo y las nuevas canciones con verdadera profesionalidad. El grupo tuvo que volver a empezar. De todo lo construido anteriormente solo quedaba el nombre, el público esperaba a una chica voluptuosa delante de los músicos, quería provocación, alguna canción insulsa y a una nueva Marta Sánchez. Nadie supo mirar más allá, salvo la crítica, que alabó el disco “Al descubierto” como el mejor que Olé-Olé había grabado en los diez años de vida del grupo.

Nunca tuvo pretensiones de ser una gran estrella, o eso me parece, ella es artista de oficio. Su etapa en Olé-Olé terminó como el rosario de la aurora, hubo quien dijo que fue despedida fulminantemente por “problemas personales”, que no la soportaban, que no defendía las canciones de Marta con la suficiente fuerza, pero Sonia era y es cantante, es artista, y nunca quiso ser personaje. Tras dejar el grupo siguió trabajando y formándose, dando canciones al cine, publicando discos fuera de España, investigando en nuevos sonidos, probando en diferentes bandas… Ahora Sonia publica un nuevo álbum bajo el pseudónimo de Arlette Yun, su alter ego, con un repertorio ecléctico y un sonido que bebe del jazz y la bossa entre otras influencias y que ella misma define como la banda sonora de su vida.

Sin haber vuelto a tocar el éxito comercial, Sonia representa lo que es una cantante del siglo XXI, se deja ver y escuchar en todo tipo de locales que tengan posibilidad de ofrecer música en directo a un público reducido, una excelente voz que se toma su carrera como una forma de desarrollo personal más que como una competición

2017 es un año crucial, 34 años después de la primera aparición del grupo en televisión, para comprobar si todo el esfuerzo ha merecido la pena, si la reunión será algo más que una anécdota o si su fuerza en directo vuelve a cautivar al respetable.

Te espero cada mañana en “Café Olé” 

http://www.radiole.com

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